noviembre 22, 2018

“Las entrevistas de trabajo son una pérdida de tiempo”

El investigador cree que los sistemas laborales basados en la intuición humana deben ser reemplazados por la inteligencia artificial Sigue leyendo

Andrew McAfee es científico del MIT (Massachusetts Institute of Technology), donde ha cofundado la Iniciativa en Economía Digital. Este estadounidense de 51 años, especialista en el futuro del empleo, pasó hace unas semanas por la Oslo Innovation Week (Noruega) donde contó su visión de cómo los datos y la inteligencia artificial van a cambiar nuestra forma de trabajo, la economía y la sociedad.

Pregunta. ¿Las entrevistas de trabajo no sirven?

Respuesta. No. No se debe entrevistar a nadie. Son una pérdida de tiempo. Los departamentos de recursos humanos hacen lo que les dicen. Muchos de ellos no son muy creativos. Tenemos que trabajar más para encontrar alternativas.

P. Las entrevistas tienen esas preguntas sobre qué haría el entrevistado en una situación determinada. Dice usted que el entrevistador tiende a contratar a quien contesta lo que haría él.

R. No somos buenos valorando capacidades o cómo encajaría alguien en la empresa.

P. Ese proceso lleva a la monocultura de empresa.

R. La diversidad en puntos de vista es valiosa para todos los que tratan de innovar. Si sigues contratando a la misma gente que te recuerda a ti, tendrás una monocultura. Es una de las críticas justas que oímos sobre Silicon Valley. Cuando voy a esas empresas, la gente se parece mucho. Aunque las compañías están trabajando para mejorarlo.

Si sigues contratando a la misma gente que te recuerda a ti, tendrás una monocultura. Es uno de las críticas justas que oímos sobre Silicon Valley

P. La inteligencia artificial ha ganado al campeón de Alpha Go, uno de los juegos de estrategia más sofisticados. La máquina hizo algún movimiento completamente insospechado. El campeón, Ke Jie, tuiteó: “Llegaría a decir que ni un solo humano ha tocado el borde de la verdad de Alpha Go”.

R. En muchos otros campos no sabemos qué nos espera. Hay una gran cita de un biólogo británico del siglo pasado: “No es que la naturaleza sea más extraña de lo que imaginas, la naturaleza es más extraña de lo que puedes imaginar”. Hay aspectos de nuestro mundo que son ridículamente complejos.

P. Pero AlphaGo es algo que hemos creado.

R. También hemos creado los mercados de valores y no los entendemos. Tenemos la capacidad de crear estas cosas inmensamente complicadas y podemos entenderlas poco a poco.

P. Ha dicho que la inteligencia artificial será el gran cambio de este siglo porque es muy rápida, está en todas partes y aún vive sus primeros días.

R. Y su escala. Puede llegar a millones de personas rápido, como en el ejemplo del bike sharing. O Instagram, que fue fundado después de Facebook y tiene más de 1.000 millones de usuarios.

P. Y es solo el principio.

R. Cuando pienso en nuestra capacidad increíble de mejorar nuestra salud, nuestra dieta en este siglo… El problema es que no identificamos a los seres humanos como consumidores sino como trabajadores. Nuestras simpatías están con los trabajadores y con su miedo por perder su trabajo actual.

P. El consenso académico es que la tecnología no robará empleos.

R. Cuando hablo con algunos académicos, lo que me dicen es que han estado preocupados por pérdidas enormes de empleo a causa de la tecnología durante dos siglos. Y nunca ha ocurrido. Cuando voy a Silicon Valley, me dicen: esta vez es diferente, esta vez sí va a ocurrir. No sé qué pasará. Mi instinto me dice que no a corto plazo pero sí en algún momento del siglo XXI vamos a construir economías que no necesitarán mucho trabajo humano.

P. Lo que parece razonable es que los empleos de la clase media americana después de la Segunda Guerra Mundial no serán iguales.

R. Los trabajos rutinarios van a desaparecer. La tendencia ahora es muy clara: no tenemos un problema de cantidad de empleo, sino de calidad de empleo. ¿Tendremos un problema de cantidad un día? Mi intuición es sí, pero no pronto. Solucionemos por tanto el problema que tenemos hoy.

P. ¿La desigualdad?

R. No. Creo que el estancamiento y la desigualdad percibida son el problema.

P. ¿Percibida?

R. Sí. Imagine este caso hipotético. Una economía que crece, que vive un enorme cambio tecnológico. Las fábricas cierran por la automatización, las granjas no necesitan tanta gente, los trabajos se mudan al sector servicios de las ciudades. Esa economía no ha sido secuestrada, no pasa nada injusto, no hay un protagonista malo en esa economía. Pero mucha gente puede percibir que no reciben el trato por el que firmaron. Hay una injusticia percibida en esa economía. Ese país puede ir en todo tipo de malas direcciones: puede elegir a líderes terribles, por ejemplo.

P. La culpa siempre es de alguien.

R. No es la desigualdad como tal lo que molesta a la gente sino la injusticia y estancamiento en sus vidas. Solventemos esos problemas. Pero no quiero creer que la existencia de Jeff Bezos [propietario de Amazon] sea un problema. Quiero repetir una vez más. Todas las grandes concentraciones de poder piden vigilancia. Tenemos que ser cuidadosos. Una prensa libre es muy importante, la investigación es muy importante, algunos tipos de transparencia son muy importantes. Pero no creo que todas las grandes concentraciones de poder deban destruidas.

Mi instinto me dice que no a corto plazo, pero sí en algún momento del siglo XXI construiremos economías que no necesitarán mucho trabajo humano

P. ¿Cómo se soluciona la injusticia percibida?

R. Es una pregunta muy difícil. Dedico buena parte de mi tiempo a eso. Se dice que la renta universal. No lo creo. ¿Con un cheque del Gobierno de 600 dólares irá todo bien? Es una broma. Claro que no.

P. ¿Por qué no?

R. Una gran diferencia entre Estados Unidos y Europa es que las comunidades en Europa son viejas, anteriores a la Revolución Industrial. No es así en EE UU: casi todas nuestras ciudades y pueblos son productos de la era industrial y nacieron alrededor de alguna empresa. Al desaparecer, vemos el estrés de la sociedad americana: tasas de suicidio más altas, más muertes por opiáceos. ¿Eso es porque la gente no tiene suficiente dinero? Es una manera ridícula de mirarlo.

P. Con la avalancha de datos, la privacidad será un problema.

R. Hay una gran separación en el mundo: entre la gente que piensa que el resto de la humanidad está bien informada y puede tomar decisiones decentes sobre ellos y otro grupo que piensa que el resto de la humanidad no está bien informada y no sabe tomar decisiones correctas. Facebook es un grandísimo ejemplo. Hay 2.200 millones de personas que tienen cuenta en Facebook: ¿son todos inconscientes de los términos de su acuerdo o son estafados por Facebook? ¿2.200 millones de personas son bobos? Esta es otra manera de verlo: 2.200 millones de personas han hecho algún tipo de evaluación de esa oferta y han dicho que de acuerdo, usaré todo esto gratis y a cambio puedes enseñarme anuncios personalizados. Ese realmente es el intercambio.

P. Pero hay este otro argumento: Google tiene mucha más información sobre nosotros que la Stasi.

R. Sí, claro, mucha más. Pero yo hago esta pregunta: ¿qué es lo peor que sabemos que Google ha hecho con esa información?

P. Aún no lo sabemos.

R. Esperar es una respuesta terrible.

P. China puede dar una idea.

R. China no es Google. Sabemos que los países autoritarios hacen un trabajo penoso con los derechos de su gente. Pero eso no es por la tecnología sino por ser países autoritarios. China no esperaba que hubiera tecnología poderosa para meter a gente en la cárcel. Ya lo hacían en la época de la tecnología mala. Lo que hace que Estados Unidos o España sean países libres no es el estado de la tecnología sino el estado de sus leyes. Los Estados no necesitan tecnología puntera para reprimirte.

  • Texto: JORDI PÉREZ COLOMÉ (EL PAÍS)
  • Foto: OSLO BUSINESS FORUM
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