agosto 17, 2015

Iniesta: “Ya no se mira igual a los veteranos”

El capitán del Barcelona y las claves de un equipo que sigue siendo el mejor del mundo. Sigue leyendo

Sus compañeros le han escogido capitán del Barça y lo asume con naturalidad, la misma que aplicó tras ascender y asentarse en el primer equipo o tras marcar un gol que cambiaría por siempre la historia de España. “El brazalete conlleva una mezcla de ilusión y responsabilidad”, resume Andrés Iniesta (Fuentealbilla, 31 años), el gran referente de La Masia. Entre otras cosas porque no le hacen falta estridencias ni alaridos para hacerse notar, sino que le alcanza con un balón entre los pies. Pregunta. ¿Qué le decía la cabeza cuando alzó la Supercopa? Respuesta. Que estaba contento porque quería que ese día acabara así. Tenía muchísima ilusión por poder levantarla y me dio más alegría por cómo fue el partido, con tanto sufrimiento al final.

 

P. ¿Necesita ilusionarse? R. Sí, pero no solo en el fútbol. A todos nos mueven las ilusiones y los pensamientos positivos para superarse y levantarse en los momentos difíciles. Y eso también hacemos los futbolistas, aunque todo nos pasa muy rápido, tanto lo bueno como lo malo. Por eso hay que estar lo más equilibrado posible para seguir avanzando. P. Pero usted lo tiene casi todo. Familia, éxito, reconocimiento, dinero… ¿Qué ilusiones le quedan? R. ¡Muchas! No por tenerlo todo te sientes lleno, sino que a veces te sientes vacío y no sabes por qué. No todo es lo material o lo que consigues; eso no te da la felicidad. Es que los futbolistas no estamos exentos de nada y toda situación negativa puede llegarnos. Pero yo me siento un privilegiado porque cada día hago lo que me gusta, me rodean las personas que quiero y he vivido momentos únicos que han sido importantes para mí y para muchos. P. También tiene el brazalete… R. Es algo especial. Me ilusiona, pero es una responsabilidad. P. Una función del capitán es protestar al árbitro. ¿Tendrá que practicar la cara de mala leche? R. No es cuestión de gritar más o menos. Cada uno tiene su forma de explicarse y hacerse sentir. Pero hay que encontrar el camino entre protestar y decirlo bien. Se consigue más diciendo las cosas bien y con educación. P. ¿Le incomoda, en cualquier caso, tener que intervenir si hay algún lío en el vestuario como hiciera el año pasado Xavi, que medió entre Messi y Luis Enrique? R. Ser capitán conlleva estas cosas y hay que estar pendiente de todo. Pero hay que asumirlo con naturalidad, lógica y sentido común. Aunque tenemos un vestuario muy sano, muy bueno. P. ¿Se considera un jugador veterano dentro del vestuario? R. Me siento veterano por los años que tengo y por los que llevo jugando. Aunque me siento muy joven en cuanto a ganas de vencer, seguir haciéndolo bien y disfrutando. No me ha llegado ese momento en el que uno siente que debe retirarse.Todo eso ha cambiado, como la vida misma. No digo ni a peor ni a mejor, pero no es lo mismo que cuando yo subí. Ya no se mira igual a los veteranos. No es que sean irrespetuosos, sino que ellos han vivido los últimos 10-12 años con referentes que salían de la cantera. Y eso lo hace como más normal. Pero no es así. P. Y ahora tiene más competencia que nunca. ¿Lo ve así? R. Siempre ha sido así porque el objetivo del club es que todos estemos en nuestra mejor versión para conseguir títulos. Es cuestión de seguir superándose. P. ¿Esa idea es necesaria para mantener el hambre de ganar? R. El hambre nunca se pierde. Y si pierdes no es por falta de hambre sino porque no se hacen las cosas bien o no estás a la altura, o quizá porque en un momento puntual no entra la bola. P. A este Barça eso le ocurre poco. ¿Pero cómo puede afectar la sanción FIFA al equipo? R. Es algo negativo. No es agradable y no es una situación que nos favorezca. Pero los que estamos debemos estar a la altura porque cuando estás muy arriba lo único que puedes hacer es caer. P. ¿Será otra Liga de dos? R. Valencia y Sevilla son grandes equipos. Y el Atlético demostró que puede pelear otro año más con los que teóricamente estaremos. Pero dependerá de cómo estemos. Para nosotros debe ser lo mismo jugar contra el último que contra el segundo. Esa es la receta para ganar. Está caro que en el papel somos superiores a muchos equipos, pero si no estás bien, no ganas. Es la exigencia de competir contra uno mismo. Y eso Luis Enrique lo tiene claro. Competimos contra los demás, pero también contra nosotros. P. ¿Y qué le parece el Madrid? R. No lo he visto mucho… Pero el Madrid, independientemente del entrenador o de los jugadores que tenga, peleará siempre por todo. No sé qué les aportará Benítez, pero es un gran técnico. P. ¿Y a usted no le seduce la idea de ir a la Premier? R. No he tenido nunca esa necesidad. Soy infinitamente feliz aquí y me quedan tres años de contrato que ojalá pueda cumplir. Para mí, mejor que en el Barça en ningún sitio. Y cuando uno lo siente así, no ve más allá.

Interior y nada más

A Iniesta se le cuentan las veces que protesta en público porque siempre anticipó el bien común al suyo propio. Por eso aceptó el cambio de libreto de Luis Enrique, que le quitaba protagonismo porque en vez de hacerle bajar a recibir el esférico debía esperarlo. Le costó, como al resto del equipo, un tiempo en adaptarse. Pero acabó el curso pasado con su versión más incisiva, con conducciones imposibles y haciendo jugar al equipo desde su posición de interior. Y es esa, quizá, la única condición que ha puesto en el Barça, dado que en su día sí mostró su inconformidad al ser extremo, tal y como le probaron ahí Guardiola, Vilanova y Martino. No así Luis Enrique, que lo quiere de interior y nada más. Iniesta lo agradece. “Siempre respeto al entrenador porque hace lo mejor para el equipo. Ocurre que todos han conocido que mi posición natural es la de interior, pero en momentos determinados podía jugar de falso extremo y rendir. Nunca me he sentido mal en esa posición”, resuelve el 8 del Barça. Pero aclara: “Uno necesita tener el balón cerca para ser mejor. Y esa era la diferencia; en el medio siempre pasa por tu sitio y de extremo tienes que esperarlo. No es fácil de llevar porque ahí no puedo expresarme como soy. Pero al final todo acaba cayendo por su peso”. Declaraciones que evidencian la competitividad de Iniesta. “Claro que soy competitivo. Pero no por gritar o cabrearte lo eres más. Aquí todos queremos ser los mejores. Y para llegar al primer equipo y mantenerse debe ser así”, dice. No le va mal; suma 551 partidos oficiales de azulgrana y 25 títulos, por lo que sale a un laurel cada 22 encuentros.

  • Texto: Jordi Quixano (EL País)
  • Foto:
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