noviembre 29, 2016

Miles de cubanos lloran a su ‘comandante’ Fidel Castro

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Cuba ha comenzado este lunes la despedida popular de Fidel Castro al mejor estilo del castrismo: todo bajo control, todo impecablemente ordenado. Tres larguísimas colas confluían en la habanera Plaza de la Revolución, miles y miles de personas desfilando ante los restos cremados del líder. Una tras otro, en calma, como si se tratase de una de las marchas del Primero de Mayo o de la huida ante la llegada de un huracán.

La gente avanzaba en pelotones, ya fueran procedentes de centros de trabajo, ministerios, escuelas o universidades. Algunos portaban las banderitas cubanas, la mayoría con semblante serio, alejado del tradicional bullicio caribeño. La calma absoluta, sin asomo de incertidumbres, porque en Cuba casi todo está atado y bien atado.

«Para mí, Fifo [Fidel], que así le llamamos en Santiago, todo lo hizo bien. Si tengo carro [vehículo], estudios y mi familia un hogar es gracias a él. Por eso he venido, para darle las gracias«, asegura Reynaldo, 38 años, que no quiere dar su apellido. Acaba de llegar hace un rato a la fila que parte desde la Avenida Boyeros, y viene preparado con líquido y caramelos muy azucarados. Con un pañuelo se seca de su rostro otras lágrimas, las del sudor.

«Fidel el 25 de noviembre no se montó en el yate Granma, se montó en el yate de la eternidad«, repite el locutor de la televisión cubana. El que avisa no es traidor, dice el refrán. Los medios locales adelantaron que durante los nueve días de duelosu programación sería «patriótica e informativa». El propio desembarco del Granma, la victoria de Bahía Cochinos, la Crisis de los Misiles, la zafra azucarera de las 10 millones de toneladas nunca alcanzadas, el regreso de Elián o la cruzada de los Cinco Héroes surcan las pantallas entre discurso y discurso, entre abrazos con Hugo Chávez y paseos junto a Gabriel García Márquez.

Fidel hasta en la sopa, incluyendo sus últimas palabras en el Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que a todos sonaron a despedida y que hoy arrancan las lágrimas de sus seguidores y de los que no lo son.

Cuba ha vivido su tercer día del poscastrismo sabedora de que está ante un momento histórico, pero convencida de que estos días ya no son trascendentalespara su futuro. País lampedusiano donde todo cambia para que todo siga igual, la sucesión se fue atando durante una década de transición. Sin miedos ni histerias, muy distinto al drama vivido en 2006 cuando el antiguo secretario personal de Fidel, el hoy destituido Carlos Valenciaga, conmocionó a toda la sociedad al dar a conocer el «accidente de salud» del Líder Máximo.

«Fidel querido, aquí estamos y aquí estaremos para seguir tu ejemplo, lo que aprendimos contigo», resalta en el mural de la Facultad de Comunicación, donde decenas de jóvenes han dejado escrita su despedida al comandante de Sierra Maestra. Desde mensajes de cercanía, como si fuera el abuelo que se mantuvo vigilante en tu niñez y adolescencia, hasta proclamas victoriosas: «Fidel es Cuba, Fidel es pueblo, Fidel no ha muerto».

Javier Román García es un «chico revolucionario y fidelista» español, cuyo testimonió ha sido destacado este lunes por el Granma, órgano oficial del Partido Comunista Cubano (PCC). «Mi ejemplo es Fidel, el mismo líder que transformó a una isla colonizada y humillada, por mis tristes compatriotas y por los imperialistas de EEUU, en un referente de esperanza, cambio, solidaridad y dignidad en el mundo», subraya el joven. Otro grupo de paisanos ha buscado este lunes acomodo en un autobús para surcar la isla en la Caravana de la Libertad, que inicia este martes su recorrido de más de 800 kilómetros.

Los testimonios abundan en estos días y sirven para construir el alma de hoy de los cubanos. «La vida se mide por resultados y yo, que no creo en absoluto en este sistema fracasado, reconozco que Fidel alcanzó metas increíbles de poder. Sí, tengo pena, y mira que le he odiado en ciertos momentos«, confiesa Alejandro Valdés, ingeniero habanero a punto de cumplir los 50.

Una mezcla de sentimientos, desde el pesar hasta la admiración, pasando por supuesto por la alegría. «Sí, yo también estoy llorando, pero de la tristeza que siento al ver cómo el Caballo nos pisoteó y destrozó«, dispara R.G., de 35 años, mientras escucha un reggaetón de Nicky Jam. Para él no existe ni ley seca ni prohibición musical. Cuba vivirá estos nueve días de luto una nueva versión del histórico «El comandante mandó a parar», la consigna que aplacó la bullanguera noche habanera en los comienzos de la revolución.

«Fidel me ha tenido haciendo múltiples colas durante toda mi vida para hacer una más para despedirme de él», resume José Miguel Sánchez, Yoss, el famoso rockero y escritor de ciencia-ficción, todavía sorprendido por las ironías de la vida y de la muerte: el luchador anticapitalista falleció en Black Friday, el mismo día que el capitalismo bendice el consumo más exacerbado.

  • Texto: DANIEL LOZANO (EL MUNDO)
  • Foto: CUBAVISION
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