septiembre 19, 2015

Un vaso de cianuro no se le niega a nadie

Casi al colmo del ridículo, el presidente de la cámara minera de San Juan dijo que la «solución cianurada» derramada por Barrick Gold no conlleva riesgos para la salud. Sigue leyendo

Hace muchos años, Daniel Hadad se comió al aire una hamburguesa de McDonalds.

La empresa apeló al periodista para revertir el duro golpe comercial que había significado la internación de un chico intoxicado con un combo de comida rápida.

La estrategia de degustar un BicMac frente a las cámaras de América TV fue una provocación con destino de fracaso: las sucursales siguieron semivacías hasta que las dependencias oficiales de salud retiraron de circulación los lotes con la bacteria escherichia coli.

En vez de enmendar y reconocer el error, que salió a la luz tras una investigación del programa Día D,  apelaron a lo peor del marketing publicitario, donde la ficción del «acá no ha pasado nada» pretendía eclipsar la realidad.

Algo de eso ocurrió esta semana cuando Jaime Bergé llamó irresponsablemente a beber agua del río sanjuanino contaminado por la empresa Barrick Gold.

«El cianuro en el manejo de las minas está en proporciones tan bajas que hasta podés tomar medio vaso que no va a hacer nada. Está sumamente diluido», manifestó al diario El Zonda.

El intento del presidente de la Cámara Minera local de relativizar el desastre ambiental resultó un tiro por la culata.

Hubo reacciones airadas contra la compañía, cuyas regalías representan menos del 1 por ciento del presupuesto provincial, y contra José Luis Gioja, quien suele apañar a la firma canadiense por la supuesta virtud de generar empleo.

Se sabe: el gobernador y los principales aspirantes presidenciales se abrazan a la «minería sustentable», lema del que se sirven numerosas empresas para solapar los riesgos ambientales denunciados hasta por el Papa.

No por nada las protestas pasaron de la calle a los tribunales. Al pedido de renuncia del ministro de Minería provincial, Felipe Saavedra, se sumó un denuncia penal contra el titular del área a nivel nacional, Jorge Mayoral, radicada por la Asociación de Abogados Ambientalistas.

La demanda incluyó a otros funcionarios y también a Barrick Gold, a la que le exigieron el cierre de la mina de oro Veladero, donde se produjo el derrame tóxico.

En vez de priorizar la salud pública, la compañía buscó en todo momento cuidar su imagen -y sus negocios- con la complicidad de muchos medios silenciados con generosa pauta publicitaria.

Sin embargo, la persistencia de vecinos y ambientalistas dio sus frutos: la Justicia suspendió por cinco días todo tipo de actividad en el valle de lixiviación, donde se utiliza la «solución cianurada» para separar el oro de la piedra.

No sólo eso. La presión social logró romper el cerco mediático, forzando a la minera a admitir el derrame de cianuro en el río Las Taguas que con tanto énfasis había negado días antes.

En el informe preliminar, Barrick Gold aseguró que se fugaron 224 mil litros desde que se detectó la pérdida hasta que la repararon, aunque esa cifra podría multiplicarse ¿Por qué? Sencillamente porque el último control se había realizado 16 horas antes de avizorar la rotura de la válvula.

Las luces de alarma también podrían encenderse en otras provincias de constatarse que el cianuro llegó al Jáchal, el río que vierte sus aguas en la cuenca del Desaguadero, que además de San Juan recorre La Rioja, San Luis, Mendoza y La Pampa.

Que los vecinos de la minera hayan sido provistos de bidones con agua de otra cuenca hídrica para preservar su salud es una muestra irrefutable de la gravedad del caso.

Bergé podría tomar nota de esta realidad, y tratar de mejorarla, en vez de andar haciendo marketing con desafíos públicos donde se pone en juego la vida de la gente.

 

  • Texto: Diego Schurman (Infonews)
  • Foto:
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